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sábado, 20 de abril de 2013

BRAZIL: A CLASSE C VAI AS COMPRAS, OS RICOS VÃO A LUTA!

A los ricos brasileños ya les duele también el bolsillo 

 http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/

  | 19 de abril de 2013
Se habla siempre de los millones de pobres que en Brasil han dado un salto a la clase media, aunque se trate de una clase media baja, la clase C. Se calcula que han sido unos 30 millones esos privilegiados. Y quedan otros 16 millones en espera.
Shopping-iguatemi-sao-pauloShopping Iguatemi en San Pablo
¿Y los ricos? De ellos se habla poco. Me refiero a la clase alta A. Al parecer han sido dos millones los que se han empinado a esta esta clase para quienes el dinero no supone un problema.
Y sin embargo, como ha analizado estos días el diario O Globo, también a los ricos empieza a dolerles el bolsillo.
Ello, debido a que la inflación que se ha disparado en el país, y que siempre se ha dicho que golpeaba sobretodo a los pobres -lo que es cierto- , esta vez también está arañando a los ricos que se han visto obligados a cambiar muchos de sus viejos hábitos de gastos.
La inflación oficial es de un 6,7%, pero todos saben que la real es mucho más. Los tomates, por ejemplo han subido un 103%. Lo mismo las cebollas, hortalizas varias y frutas.
El otro día, un marido golpeó gravemente a su mujer embarazada porque en el mercado no había comprado tomates, que han desaparecido de la mesa de la clase media baja.
Viñeta sobre el precio de los tomates
Hasta The Economist llegó a hacer una broma al decir que en Brasil los tomates estaban “golpeando al gobierno Dilma”.
La de los alimentos es la inflación que afecta más dolorosamente a los pobres que gastan en comer la mitad de sus sueldos bajos.
Lo nuevo, es que, esta vez, la inflación no sólo está afectando a los alimentos, sino a todos los servicios. Por primera vez además, muchos artículos como el vestido y calzado son más caros en este país que, por ejemplo en Nueva York, París, o Venecia. Sin hablar de los pisos. Los ricos están comprándose casas en Miami, a mitad de precio, por ejemplo, que en Rio .
Y es esa clase A, que viaja con frecuencia a los Estados Unidos y Europa la que ya no está comprando sus artículos de lujo aquí. Lo hacen aprovechando los viajes al exterior. Allí se visten ellos y visten a los niños, pues, aseguran que todo es tres veces más barato.
Shopping-cidade-jardim- em São  PauloShopping Cidade Jardim en São Paulo
La nueva ley que ha reglamentado el trabajo de las mujeres de hogar, chóferes, jardineros, niñeras etc. está también afectando a esa clase A, ya que es ella la que hasta ahora más usaba esos servicios para no perder tiempo en su trabajo. Y eran baratos.
Ya hay ricos que ahora prefieren prescindir, por ejemplo del chofer. Cuentan que entre lo que ahora tienen que pagarle, más lo que cuestan los aparcamientos, les sale mucho más barato usar sólo taxis.
Las señoras están prescindiendo de los salones de belleza de copete donde pagaban 50 reales para hacerse la manicura, y lo hacen en un salón normal cerca de casa, donde les cuesta la mitad y además pueden llevar la tinta para teñirse el pelo, algo que en los lugares de lujo les sale por un ojo de la cara.
Los restaurantes de lujo, en Brasil, cuestan el doble y a veces el triple de los de la misma categoría en Nueva York o Madrid. Ello ha hecho que esos santuarios de la gastronomía que se nutrían de la clase A, hayan empezado a perder clientela. Hasta el punto que, por primera vez en su historia gloriosa, se han visto costreñidos a ofrecer un menú del día a cien reales (cuarenta euros) por persona.
Lo está haciendo hasta el D.O.M. de São Paulo, cuyo chef de cocina, Alex Atala, acaba de aparecer entre las 100 mayores personalidades del mundo escogidas por la revista Time.
Restaurante D.O.M. en São Paulo
Muchos ejecutivos afirman que han dejado de viajar en primera clase, que “se ha puesto en las nubes” - nunca mejor dicho - ya que las tarifas aéreas en Brasil han aumentado hasta un 300%.
No que estos ricos hayan renunciado a vivir bien. Están sólo cambiando sus hábitos para “no tirar el dinero”, afirman.
Podría parecer una paradoja, pero es la primera vez que en Brasil, donde era proverbial que los ricos exhibiesen su fausto, ahora están haciendo-  en otra escala, claro- lo mismo que las clases más bajas: cambiar los hábitos de consumo, como recorrer las tiendas para ver donde se puede comprar lo mismo, pero más barato.
Si los ciudadanos de la clase C, que ya se podían permitir ir alguna vez a comer a un restaurante medio, hoy lo hacen en uno “a kilo”, más barato, los ricos comen aún en el restaurante de lujo, pero el plato del día.
No que ello sea un consuelo para los menos aventajados de la sociedad. Es, sin embargo algo nuevo en este país, donde por primera vez los ricos se están viendo obligados a cambiar hábitos en busca de una mayor austeridad, acercando, de alguna forma, psicológicamente, las distancias entre pobres y ricos, dicen los sociólogos.
Unos y otros, se están viendo obligados en Brasil, por el dispararse de los precios, a mirarse al bolsillo antes de comprar.
Claro que la distancia del bolsillo de unos y otros sigue aún siendo medida a años luz.
Shopping en Rio de JaneiroShopping en Rio de Janeiro (Barra)