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quinta-feira, 6 de setembro de 2012

BRAZIL: VIOLENTADAS, ASSASSINADAS, AGORA AS BRASILEIRAS VÃO PRA GUERRA!


Dilma quiebra el último tabú de la mujer

Juan Arias
Por: | 05 de septiembre de 2012
Dilma en la Academia militar de Agulhas Negras
Quedaba en Brasil un reducto donde las mujeres no podían entrar: en los combates bélicos
. Dilma, la presidenta exguerrillera, lo ha quebrado con un decreto que obliga por primera vez al Ejército a abrir concursos públicos en las academias militares para poder combatir en las guerras.
“Las mujeres avanzan en una de las últimas trincheras ocupadas exclusivamente por hombres en Brasil”, ha escrito Kamila Almeida en el diario Zero Hora.
Ha sido una decisión que “quiebra paradigmas”, se ha escrito también. “Es el último tabú quebrado en el planeta femenino brasileño”, según los analistas políticos.
Los militares, en contra de lo que podría pensarse, han aceptado de buen grado que las mujeres que ya actuaban desde hace 20 años en cargos técnicos del Ejército en los campos de sanidad, educación e informática, ahora puedan entrar también en los “cuadros de combate”.
Consciente de que muchas cosas tendrán que cambiar dentro de las Academias Militares antes de que la mujer pueda entrar en esa última trinchera donde se les prepara para los combates bélicos, Dilma ha dado cinco años de tiempo para ello.
Mujeres brasileñas en el Ejército
Deberán cambiar muchas estructuras internas y logísticas y sobretodo toda una mentalidad para acabar con los viejos prejuicios de que sólo los varones son capaces de realizar algunas cosas, como combatir en un ejército.
Según el teniente coronel Francisco de Oliveira Gonçalves, comandante y director del Colegio Militar, la entrada de la mujer en el Ejército ha hecho con que nosotros “nos volvamos más sensibles”. Y añade: “El hombre es impetuoso. La mujer es más prudente”. Y piensa que ambos podrán completarse mutuamente en sus tareas, que ahora podrán ser las mismas para ambos sexos.
Este blog es pacifista por principio. Personalmente, siempre he defendido en mis artículos y en mis libros, que la guerra es uno de los últimos reductos del hombre primitivo. Que la civilización se construye con la paz y la solidariedad entre individuos y pueblos, y no con las armas.
Creo que la Humanidad ha dado un paso muy importante en su postura actual frente a la guerra, cambiando de paradigma. Si un día se veía la guerra con orgullo patrio, hoy se la ve como una vergüenza o simplemente una necesidad.
Si antaño las familias se enorgullecían de haber perdido un hijo luchando en el frente, hoy dudo que haya una solo hogar donde se vea con buenos ojos que un hijo vaya a la guerra, y más si se trata de una guerra con la que nada tienen que ver.
Nunca compartí el exioma que el estratega militar, Carl Von Clausewitz, acuñó en su célebre libro "De la guerra"  según el cual "la guerra es la continuación de la política con otros medios". No, la política es precisamente, como la diplomacia, el arte de evitar los conflictos a través del interés por los problemas de la vida de los ciudadanos. Es una ciencia de la vida, no de la muerte.
He sostenido siempre que la mujer, hasta por biología es menos favorable a las guerras que los varones, porque sabe lo que cuesta sacar adelante una vida.
Mi mujer, que es judía, suele decir que la única solución para el conflicto de Israel-Palestina, sería dejarlo en manos de un consejo de madres judías y palestinas. Porque ellas, más que nadie, sufren viendo morir el fruto de sus vientres. Los prefieren vivos.
Dicho esto, pienso que Dilma ha hecho bien en quebrar ese tabú en Brasil. Mejor que ni varones ni mujeres tengan que combatir en guerras, pero si ello se hiciera indispensable, lo que la modernidad ya no acepta es la discriminación en ningún campo del saber ni del hacer, en relación al sexo. Todo lo que pueden hacer los varones pueden hacerlo, y a veces, mejor, las hijas de Eva.
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